
Cuatro pasos desde el fondo hasta la puerta y cinco entre las paredes laterales. Cinco y cuatro. Veinte metros cuadrados. Estoy en un cuartucho de veinte metros cuadrados. No nos permiten hablar. Los guardias que nos oyen hablar inmediatamente nos envían al "cuarto del horror" como lo llamo yo. La última vez que fuí fue porque escuché y saludé a un amigo del barrio, "hola Andrés" dije. Y estuve tres horas en el "cuartito", desmayándome unas veces, despertando otras. Pasé una semana con dolores en partes del cuerpo que no sabía que tenía.
Hace mucho que estoy aquí.
Ya los recuerdos se me confunden....(click en "leer más")... A veces pienso en mi papá, en mi mamá, en mis hermanos y sobrinos. Es una forma de rebeldía, cuando el hambre no se satisface con este caldo desabrido con papas duras, cuando las golpizas me dejan semiinconciente, viajo a casa, como todo cuanto hay en la siempre llena heladera de mi mamá, charlo largamente con mi viejo sobre el mundial de fútbol, mientras veo como Rominita de 10 meses (si no me fallan las cuentas, pues a mí me llevaron hace 13 meses) comienza a caminar.
Un baldazo de agua fría me saca de tan reconfortante ¿ alucinación?
Descubro de nuevo el dolor: esta vez es en mi pierna derecha, producto de la última paliza.
Según el doctor de la guardia está rota. Eso frena las golpizas por unos días.
Ya no lloro cada vez que despierto de un sueño con mi familia. Ya no tengo lágrimas quizás. Quizás me acostumbré a la comida que ni siquiera se merece un perro, a los golpes, al verde de los uniformes, al negro de las botas (que varias veces me han golpeado la cara), a este cuartucho maloliente, la "no me maten" que de vez en cuando se escucha a lo lejos ...
Está prohibido hablar, los dolores en mi cuerpo cada vez son más fuertes y encima estoy tán débil que apenas puedo moverme.
Pero cada vez que los recuerdo me invade la nostalgia, rememoro los almuerzos de los domingos, las largas sobremesas, los postres ...
De repente el nudo en la garganta se hace insoportable y la tensión se libera mediante el cálido andar de una lágrima por mi mejilla. Eso me recuerda que estoy con vida ...
Hace unos días, en un estado de delirio casi total, estuve con toda mi familia aquí en mi celda. Papá está más gordo, mamá encaneció, mis sobrinos Romy y Horacio están irreconociblemente grandes y mis hermanos Laura y Miguel están muy cambiado, casi demacrados.
Un sonido de explosiones se cuela por el ventiluz de 10 cm2 cubierto por telerañas. Las luces me confirman que son fuegos artificiales. Parece que ya casi es medianoche. Otra navidad. Creo que es la segunda vez en mis 17 años de vida que paso una navidad lejos de mi familia ...
Ah¡ Ahora me acuerdo, por eso estoy tan contento ...
Una voz grave nos dijo desde el pasillo "prepárense que el 26 se van". Que alegría ... nos vamos ...
Como celebración nos traen un pedazo de asado (algo duro, pero que le vamos a hacer), un vaso de gaseosa y un trozo de pan dulce ...
Mañana me voy, ¿ Qué importa todo lo que pasé? Me voy a reunir con toda mi familia. Feliz. Navidad mamá, papá, Laura, Miguel, Romy, Horacio. En un par de horas me reuniré con ustedes. Me contarán todo lo que pasó en el año que estuve guardado. Yo no les voy a contar nada. No tengo nada agradable que contar ...
Me voy ... nos vamos. Voy a dejar este cuarto asqueroso ...
¿ Qué es lo primero que voy a hacer? Tomar una larga ducha. Y comer el asado que haya sobrado del 25. Si, eso voy a hacer. Comer hasta reventar.
Me voy a olvidar de estos hijos de puta que me han maltratado tantas veces ... ¿ Qué hora será? No importa. Con la alegría que tengo no voy a poder dormir. Voy a tratar de levantarme ... uy¡ No me tengo que apoyar en la pierna derecha. Todavía duele ... y mucho. Mejor me siento. No quiero verme tan cansado ... trataré de dormir.
Me despierto con el agua de la manguera ... han decidido bañarnos. Así nos bañan, con una manguera. Por la posición del sol parece que amanece o anochece ... Anochece, pues nunca nos han "bañado" de mañana. Las horas pasan tan lentamente, seguro es por la emoción de estar tan próximo a la libertad ...
Me voy a dar una buena afeitada ... me voy a bañar mejor, con jabón, champú, crema de enjuague ...
Oh no, hora de la cena ... otra vez arroz cocido, duro y sin sabor ... pero esta es la última vez que lo voy a probar, mañana solo será un triste recuerdo ...
¿ Como estará Laura? ¿ Habrá conseguido marido? ¿ Miguel consiguió trabajo? Me tengo que memorizar estas preguntas así mañana se las hago a ellos mismos en persona ...
De golpe un hijo de puta patea mi puerta y me despierto. Empezó a amanecer. Qué emoción!!! Estoy a punto de salir. Ruidosamente abren la puerta de mi celda y me ordenan vendarme los ojos. Lo hago obedientemente. No quiero llegar a casa con más marcas en el cuerpo.
"Brazos a la espalda" me dicen; lo hago e inmediatamente me atan las muñecas. Nos sacan por un pasillo con olor a humedad. Pasamos por un patio. Me doy cuenta por el aire fresco y limpio y por la claridad y el calor del sol, supongo.
Rápidamente nos acomodan en un camión. Es un " UNIMOG", lo reconozco por el ruido. Cierran la puerta, creo, pues todo se ha vuelto oscuro. Hay un guardia que de vez en cuando me patea suavemente para comprobar que no esté dormido, desmayado o ... muerto. Como si pudiese dormir a minutos de la libertad!!! Se nota que este hijo de puta nunca estuvo preso ...
Calculo que llevamos una hora de viaje, más o menos, y el camino hace rato se hizo irregular. Nos detenemos y somos bajados a empujones.
De repente siento una punción en el brazo derecho. Pregunto qué me inyectaron y nadie me responde. Por los apiñados que veníamos en el camión creo que somos 15 o 20 personas.
De golpe siento mi cuerpo más liviano. De fondo el ruido inconfundible de las hélices de un avión, grande. Debe ser un Hércules.
Nos suben por la escalerilla y nos acomodan en el interior. Apenas puedo mantenerme consciente. Se me mezclan imágenes de mi familia con lo que me está pasando ahora.
Siento como el avión carretea por la pista y despega ¿ Esto es real o es una alucinación?
A la media hora estoy en casa. Mis padres han salido a recibirme, seguidos por el resto de la familia. Me siento volar ... como si estuviese de nuevo en el útero materno ... pero el líquido es frío ...
De golpe, veo que mi cuerpo se hunde en el mar. Lo veo hundirse, desaparecer. Pero yo, mi yo etéreo, me elevo ...
Veo el avión que me trajo hasta aquí regresar a su base ... yo me elevo ... me elevo ...
No solo quería irme de ese asqueroso lugar ... quería volver a ver a mi familia ...
... y al ser consultado por la suerte de los desaparecidos, el gral Videla respondió:
"no están ni vivos, ni muertos ... están desaparecidos ..." concluyó.
este texto firmado por Marcelo Benitez en una entera demostración de enpatía fue publicado en la revista fanzine Kaótica hace un par de años.
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